Santa Ciriaca de Roma fue una fiel cristiana del siglo III que, según la tradición, donó el cementerio de la vía Tiburtina a la Iglesia. Este acto de generosidad permitió que muchos mártires cristianos tuvieran un lugar digno de sepultura.
Vida y legado
Viviendo en una época de persecuciones, Ciriaca demostró gran fortaleza y devoción a su fe. Su contribución al cristianismo se centra en su donación, que llevó a que el cementerio se convirtiera en un lugar de gran importancia para la comunidad cristiana de Roma.
Festividad
La Iglesia conmemora su vida y legado cada 21 de agosto. Es un día para recordar su generosidad y devoción.