San Ateo es recordado como uno de los valientes mártires de Alejandría del siglo III. Junto a Herón, Isidoro y el joven Dióscoro, San Ateo soportó terribles tormentos durante la persecución bajo el emperador Decio. Su inquebrantable fe lo llevó a ser quemado, convirtiéndose en un símbolo de devoción y coraje para los cristianos de su tiempo.
La Persecución de Decio
La persecución de Decio fue una de las más severas del Imperio Romano, marcando un periodo de sufrimiento para muchos cristianos. San Ateo, junto a sus compañeros, fue un ejemplo de resistencia espiritual.
Legado de San Ateo
El legado de San Ateo reside en su firmeza ante el sufrimiento y su dedicación a la fe cristiana, siendo conmemorado cada 14 de diciembre por su valentía y sacrificio.