El 14 de diciembre se conmemora a San Dióscoro, un mártir niño de tan solo 12 años. Durante la persecución de los cristianos en el siglo III bajo el emperador Decio, Dióscoro sufrió flagelaciones pero se mantuvo firme en su fe, lo que llevó a diferir su muerte.
San Dióscoro es recordado junto con otros mártires de Alejandría, como Herón, Ateo e Isidoro, quienes enfrentaron tormentos y fueron finalmente quemados por su devoción al cristianismo.
Este acto de fe y resistencia frente a la persecución ha dejado un legado perdurable en la historia del cristianismo, destacando la importancia de la firmeza espiritual desde una edad temprana.