San Juan de Saint-Malo, celebrado el 1 de febrero, fue un destacado obispo del siglo XII en Bretaña Menor. Conocido por su austeridad y justicia, trasladó su sede episcopal de Aleth a Saint-Malo, donde se convirtió en un símbolo de humildad y servicio. San Bernardo elogió su vida dedicada a la pobreza y el apoyo a los necesitados.
Legado de San Juan
El legado de San Juan de Saint-Malo sigue vivo gracias a su ejemplo de liderazgo compasivo y su profunda conexión con la comunidad local. Su festividad es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la humildad y el apoyo a los desfavorecidos.