La Beata María Elena Stollenwerk, nacida en Steyl, Países Bajos, es conocida por su dedicación y fe inquebrantable. Colaboró estrechamente con el Beato Arnoldo Janssen en la fundación de la Congregación de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo. Tras dejar su cargo de superiora, se dedicó plenamente a la adoración. Su festividad se celebra el 3 de febrero.
María Elena representa el compromiso y la devoción, y su legado perdura entre las misioneras que continúan su obra de evangelización y servicio.