El 3 de febrero se celebra a San Adelino de Celle, quien fue presbítero y abad en el monasterio de Celle, ubicado en la región de Hanonia, actual Alemania. Su vida estuvo dedicada al servicio de la comunidad monástica y al fortalecimiento de la fe cristiana durante el siglo VII.
Su legado perdura en la historia de la Iglesia como un ejemplo de devoción y liderazgo espiritual.