San Isidoro de Pelusio, nacido en Egipto en el siglo V, es reconocido por su vida devota y su profundo conocimiento teológico. Despreciando las riquezas mundanas, se retiró al desierto para vivir una vida de austeridad, inspirándose en San Juan Bautista. Como presbítero, Isidoro se dedicó a escribir numerosas cartas que ofrecían consejo espiritual y doctrinal a sus contemporáneos.
Legado de San Isidoro
Su legado perdura en sus escritos, que reflejan su sabiduría y compromiso con la fe cristiana. San Isidoro es un ejemplo de humildad y dedicación a la vida monástica.
Celebración
El 4 de febrero, los fieles conmemoran su vida y enseñanzas, recordando su ejemplo de devoción y renuncia.