El Beato Urbano II, nacido en el siglo XI, es célebre por su papel crucial en la historia de la Iglesia Católica. Su papado se destacó por la defensa de la libertad eclesiástica y la lucha contra el simonismo. En el Concilio de Clermont, Urbano II hizo un llamado a los cristianos para liberar Tierra Santa, marcando así el inicio de la Primera Cruzada.
Legado y Festividad
El legado del Beato Urbano II perdura en su contribución a la reforma de la Iglesia y su papel en la historia de las Cruzadas. Su festividad se celebra el 29 de julio.