Santa Alicia de Schaerbeek, nacida en el siglo XIII en Brabante, Bélgica, es recordada por su devoción y resistencia. A los 22 años, enfermó de lepra y se convirtió en reclusa en el monasterio de La Camabre. A pesar de perder la vista y la salud, mantuvo su fe inquebrantable, usando su voz para cantar alabanzas a Dios hasta el final de sus días.
Vida en el Monasterio
Alicia se unió a la Orden del Císter, conocida por su rigor y dedicación a la vida monástica. Durante su reclusión, su dedicación a la oración y su capacidad para encontrar alegría en su sufrimiento inspiraron a sus compañeras monjas.
Legado
Santa Alicia es un símbolo de fortaleza espiritual. Su festividad se celebra el 11 de junio, recordando su vida de sacrificio y devoción.
Para más información, visita la página de Wikipedia sobre Santa Alicia de Schaerbeek.