El Beato Juan Kearney, un valiente sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores, es recordado por su inquebrantable fe. Nacido en Irlanda, su vida estuvo marcada por la persecución religiosa que enfrentó su país bajo el régimen de Oliver Cromwell. Kearney fue condenado a muerte por ejercer su sacerdocio en Inglaterra, pero inicialmente escapó. Sin embargo, fue capturado en Irlanda y ejecutado el 11 de marzo.
Su sacrificio resalta el coraje y la dedicación de aquellos que, a pesar de las adversidades, permanecieron fieles a su vocación y creencias.