La Beata Blandina Merten, nacida como María Magdalena Merten, destacó como una figura central en la Orden de Santa Úrsula en Alemania. Su vida de devoción y enseñanza se dedicó a la formación integral de jóvenes, fusionando educación y espiritualidad. Falleció el 18 de mayo de 1918 en Marienau, Alemania, y fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en 1987.
Educación y Vida Contemplativa
La beata combinó una sólida formación educativa con una vida contemplativa, siendo un modelo de dedicación y fe. Su legado en la educación de niñas y adolescentes sigue inspirando a muchas personas hoy en día.