San Erico IX, también conocido como Erico el Santo, fue un rey de Suecia durante el siglo XII. Es recordado por su sabio gobierno y por velar por los derechos de las mujeres. Erico promovió la expansión del cristianismo en los países nórdicos, enviando a Finlandia al obispo San Enrique para propagar la fe.
Su vida culminó trágicamente cuando fue atacado por enemigos daneses mientras asistía a la misa, convirtiéndose en un mártir el 18 de mayo, día en que se celebra su festividad.