El Beato Juan Nicolás Cordier es recordado como un valiente sacerdote jesuita que vivió durante la turbulenta época de la Revolución Francesa. A pesar de la supresión de la Compañía de Jesús, continuó su ministerio en Verdún. Durante la Revolución, fue arrestado debido a su condición de sacerdote y encarcelado en una nave frente a Rochefort, donde murió de enfermedad e inanición el 30 de septiembre de 1794. Su festividad se celebra el mismo día.
Su vida y muerte son un testimonio de su dedicación y fe inquebrantables, convirtiéndolo en una figura de inspiración para muchos creyentes.