San Juan Bueno, celebrado el 10 de enero, fue un influyente obispo en Jerusalén durante el siglo V. En una época de intensa controversia doctrinal, trabajó incansablemente para preservar la fe católica y promover la paz en la Iglesia. Su liderazgo espiritual y su compromiso con la ortodoxia lo destacaron como un pilar de la comunidad cristiana.
Vida y legado
Nacido en Jerusalén, San Juan Bueno dedicó su vida al servicio religioso, enfrentándose a las disputas teológicas de su tiempo con valentía y sabiduría. Su legado perdura como un ejemplo de integridad y devoción.