El Beato Pedro de Castalnau fue un ferviente defensor de la fe cristiana en el siglo XIII. Nacido en la región de Provenza, hoy parte de Francia, ingresó en el monasterio cisterciense de Fontfroide. Su dedicación y fervor lo llevaron a ser llamado por el papa Inocencio III para predicar la paz y la verdadera fe.
El 15 de enero, día de su festividad, recordamos su martirio en Saint-Gilles, donde fue asesinado por herejes, sellando su compromiso con la Iglesia y su misión de reconciliación.
Legado del Beato Pedro
- Promovió la paz en tiempos de conflictos religiosos.
- Su martirio inspiró a muchos a seguir firmes en la fe.
Para más información sobre la orden cisterciense, visita el sitio oficial de la Orden del Císter.