San Bonito, celebrado el 15 de enero, fue un influyente obispo en la Galia del siglo VIII. Nacido en una familia devota, Bonito asumió el cargo de prefecto en Marsella antes de suceder a su hermano, San Avito, como obispo de los arvernios.
Renuncia y Vida Monástica
Tras una década en el episcopado, Bonito renunció a su puesto para perseguir una vida de contemplación en el monasterio de Manglieu. Su devoción lo llevó a peregrinar a Roma, y en su regreso, falleció en Lyon alrededor del año 710.
Legado
San Bonito es recordado por su compromiso espiritual y su decisión de retirarse a una vida de oración. Su historia inspira a quienes buscan una conexión más profunda con su fe.