San Fabián, recordado como un papa y mártir del siglo III, fue sorprendentemente elegido para liderar la Iglesia siendo aún un laico. Su elección fue interpretada como una señal divina, y durante su pontificado, dejó un legado de fe y virtud ejemplares. Su martirio ocurrió durante la persecución del emperador Decio, un periodo desafiante para los cristianos.
Vida y Pontificado
San Fabián dirigió la Iglesia de manera irreprochable, consolidando su impacto en tiempos de gran adversidad. Su liderazgo es elogiado por San Cipriano, quien destacó su capacidad de guiar a la comunidad cristiana con sabiduría y fortaleza.
Martirio y Legado
El 20 de enero del año 250, San Fabián fue martirizado, y su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Calixto, en la Vía Apia de Roma. Su festividad se celebra anualmente en esta fecha, honrando su sacrificio y dedicación al cristianismo.