San Foca, conocido por su sacrificio en Sinope, Ponto, durante el siglo IV, fue un labrador que defendió su fe con valentía. Según la tradición cristiana, soportó múltiples injurias en nombre del Redentor. Su festividad se celebra el 5 de marzo, día en el que los fieles recuerdan su dedicación y coraje.
Su vida y martirio
San Foca vivió en una época de persecuciones contra los cristianos y, pese a las dificultades, se mantuvo firme en su fe. Su martirio es un ejemplo de devoción y resistencia.
Legado de San Foca
El legado de San Foca se centra en su compromiso y valentía, inspirando a muchos a seguir los principios del cristianismo a pesar de las adversidades.
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