San Thorlaco fue un destacado obispo en Islandia durante el siglo XII. Su festividad se celebra el 23 de diciembre. Es recordado principalmente por su compromiso en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo, trabajando incansablemente por una iglesia más justa y devota en su tiempo.
Su legado perdura en Islandia, donde es venerado como patrón y símbolo de integridad religiosa. Su vida y obra continúan inspirando a fieles alrededor del mundo.