La Beata Francisca Ana Cirer Carbonell nació en Sencelles, Mallorca, en el siglo XIX. A pesar de no saber leer ni escribir, fue movida por un profundo celo divino que la llevó a dedicarse plenamente a obras de apostolado y caridad. Fundó la comunidad de las Hermanas de la Caridad, dejando un legado de amor y servicio.
Vida y Obras
Con un espíritu inquebrantable, Francisca Ana se destacó por su dedicación a los más necesitados. Su vida fue un ejemplo de cómo la fe y la caridad pueden superar cualquier barrera.
Legado
La comunidad que fundó sigue activa, continuando su misión de servicio. Su memoria es celebrada cada 27 de febrero, inspirando a muchos a seguir su camino de entrega y amor al prójimo.