San Kenelmo, un joven príncipe del reino de Mercia en el siglo IX, es recordado por su fe inquebrantable y su trágica muerte. Según la tradición, fue asesinado en el año 812, en el monasterio de Winchelcumbe, en el actual Reino Unido.
Kenelmo es celebrado cada 17 de julio, fecha en la que se honra su legado como mártir cristiano. Su historia ha sido fuente de inspiración para muchos, destacando su valentía y piedad en tiempos de conflicto.
El relato de su martirio y la devoción popular que despertó han sido temas de leyendas y estudios históricos, reafirmando su lugar en la tradición cristiana.