Santa Marcelina de Milán, una figura destacada del siglo IV, es conocida por su dedicación a la vida religiosa. Fue hermana de San Ambrosio, obispo de Milán, y recibió el velo de consagrada del papa Liberio en la basílica de San Pedro durante la fiesta de la Epifanía.
Su vida, marcada por la fe y el compromiso espiritual, la convierte en un ejemplo de devoción. Cada 17 de julio, su festividad es celebrada por la Iglesia, recordando su legado de santidad y servicio.
Una Vida de Servicio y Devoción
- Hermana de San Ambrosio: Acompañó a su hermano en su misión religiosa.
- Consagración: Recibió el velo en Roma, consolidando su compromiso con Dios.
- Legado Espiritual: Inspiró a generaciones con su vida ejemplar.