San Estercacio de Mérida es recordado como un mártir del siglo IV, cuya festividad se celebra el 24 de julio. Junto con San Víctor y Antinógenes, Estercacio se convirtió al cristianismo gracias al obispo de Mérida. Se dice que San Víctor, un militar encargado de custodiar a cristianos condenados, permitió su huida y confesó su fe cristiana al prefecto, lo que le valió la decapitación. Este acto de valentía resalta el compromiso de Estercacio y sus compañeros con su fe.
La historia de San Estercacio es un testimonio de la devoción y sacrificio de los primeros cristianos en España, recordando la importancia de la fe y el coraje en tiempos de persecución.