La Beata Ana Schäffer, nacida el 18 de febrero de 1882 en Mindelstetten, Alemania, es recordada por su gran fe y fortaleza espiritual. A los 19 años, sufrió un accidente grave mientras trabajaba como sirvienta, quemándose con agua hirviendo. Este hecho marcó un antes y un después en su vida, llevándola a vivir en constante dolor.
Un Espíritu de Pobreza y Oración
A pesar de su sufrimiento físico, Ana Schäffer mantuvo un ánimo sereno y se dedicó a una vida de pobreza y oración, ofreciendo sus dolores por la salvación de las almas. Fue beatificada el 8 de marzo de 1999 por el Papa Juan Pablo II.
Legado
La fiesta de la Beata Ana Schäffer se celebra el 5 de octubre, recordando su legado de entrega y devoción.