San Abercio de Hierápolis
Obispo de Frigia, autor del epitafio anterior al año 216
Cristiano de Hierópolis, en Frigia, que compuso su epitafio a los setenta y dos años, antes del 216. El Martirologio lo llama obispo. La vida novelada del siglo IV añade un relato de corte que la piedra no contiene.
Hierópolis, ciudad de Frigia, san Abercio, obispo, discípulo de Cristo, buen Pastor, del cual se cuenta que peregrinó por diversas regiones anunciando la fe, siendo alimentado con un místico manjar (s. III).
San Abercio es el cristiano de Hierópolis, en Frigia, que hizo grabar su propio epitafio cuando iba por los setenta y dos años. El Martirologio Romano lo recuerda el 22 de octubre como obispo, discípulo de Cristo, el buen Pastor, y dice que se cuenta que peregrinó anunciando la fe y que fue alimentado con un místico manjar. Ese elogio parafrasea la piedra. La biografía que circuló después es una leyenda del siglo IV.
El epitafio
El texto se conocía porque la Vida lo copiaba entero. Unos lo defendían y otros, como Ernest Renan, lo tenían por una composición fantasiosa. En 1882 William Mitchell Ramsay halló en Kelendres, cerca de Sínnada, en la Frigia Salutaris, la estela de Alejandro, hijo de Antonio, fechada en el año 300 de la era frigia, es decir, en el 216. Giovanni Battista de Rossi y Louis Duchesne vieron que repetía, casi palabra por palabra, el principio y el final del epitafio citado en la Vida. Al año siguiente, en el mismo Hierópolis, Ramsay sacó de los muros de unos baños públicos dos fragmentos de otra lápida. Esos fragmentos cubren la parte central. Con la Vida y con la estela de Alejandro se restituyó el poema, de veintidós versos.
Abercio se dice ciudadano de una ciudad elegida y declara haber hecho el monumento en vida, para tener dónde reposar el cuerpo. Se llama discípulo de un pastor santo que apacienta rebaños en montes y llanos y cuyos ojos lo ven todo. Ese pastor lo envió a Roma a contemplar la majestad y a ver a una reina de vestido y sandalias de oro, y allí vio un pueblo con un sello resplandeciente. Vio Siria y sus ciudades, y Nísibe después de cruzar el Éufrates. En todas partes tuvo hermanos. El verso, incompleto en la piedra, añade que tuvo a Pablo consigo. La fe lo guiaba y le daba como alimento un pez grande y puro, que una virgen santa sacaba de una fuente, junto con un vino de gran virtud mezclado con pan. Hizo escribir esto a su lado, en el año setenta y dos de su vida, y pide que quien lo entienda ruegue por él. Quien metiera otro cuerpo en la tumba pagaría dos mil piezas de oro al fisco de los romanos y mil a su patria, Hierópolis.
La lápida es anterior al 216, porque la de Alejandro, de ese año, ya cita esos versos. Suele situarse a finales del siglo II o a comienzos del III. Los Museos Vaticanos la presentan como la inscripción cristiana más antigua conocida, de ese mismo arco de fechas, y recuerdan que el lenguaje va cifrado, para los fieles iniciados.
En la piedra se llama discípulo de un pastor santo. La palabra obispo no aparece. Habla para quien sepa leerlo: el hermano que entienda, que ruegue por Abercio. A finales del siglo XIX se propuso que fuera sacerdote de Cibeles o de Atis, o un sincretista. De Rossi, Duchesne y Cumont rechazaron esas lecturas, y la investigación posterior las ha dejado de lado: el conjunto se entiende como texto cristiano dicho en el lenguaje de los misterios, que al iniciado le sugiere el culto y al de fuera se lo vela. El pastor se lee como Cristo; el sello, como el bautismo; el pez, el pan y el vino, como la eucaristía. El «místico manjar» del Martirologio es esa comida, no un prodigio distinto. La reina vestida de oro se ha interpretado como la ciudad de Roma, como la Iglesia o, en la Vida, como la emperatriz. El epitafio no elige.
Otra ciudad que la del Lico
La patria que nombra la piedra es Hierópolis, en la Frigia Salutaris, junto al río Glauco y en la zona de Sínnada: una ciudad pequeña. La Vida lo hace obispo de Hierápolis del Lico, en la otra Frigia, la de las ruinas junto a Pamukkale. Duchesne mostró que son dos sitios y que el nombre de la Vida está trastocado. El título de esta ficha conserva la forma Hierápolis, la del elogio castellano.
La vida legendaria
La Vida, anónima y del siglo IV, parte de los indicios del epitafio y los vuelve relato. Cuenta que el emperador Marco Aurelio lo llamó a Roma, que allí libró de un demonio a la hija del emperador —el repertorio alemán la llama Lucila— y que la emperatriz Faustina lo recompensó. En ese relato, la reina de oro es la esposa del emperador, en sentido literal. La tradición ortodoxa añade que un ángel le mandó destruir los ídolos del templo pagano, que curó a tres jóvenes endemoniados y a otros enfermos, que recorrió Siria, Cilicia y Mesopotamia, y que después de su muerte hubo milagros junto a la tumba. Nada de eso está en la piedra. El Heiligenlexikon advierte que esa biografía griega mezcla material inseguro, en parte tomado de otras vidas de santos.
También se ha querido identificarlo con Avircius Marcelo. Eusebio de Cesarea conserva el comienzo de un escrito anónimo contra los montanistas, dirigido «a ti, querido Avircius Marcelo», a quien el autor dice haber resistido mucho tiempo antes de redactar el tratado. La forma griega Abercio responde al latín Avircius. La Enciclopedia Católica fecha ese escrito hacia el 193 y, a partir de ahí, pone el epitafio en los últimos años del siglo II o al inicio del III. Hay argumentos a favor y en contra, y el tratado no dice que el destinatario sea el autor de la lápida ni que fuera obispo.
Culto
No figura en el martirologio llamado jeronimiano. El nombre entra en los menologios y sinaxarios griegos en el siglo X. El Martirologio Romano lo trae el 22 de octubre. Una redacción anterior a la de 2004 decía, con menos detalle, que floreció bajo el emperador Marco Antonino. Lo celebran también el calendario ortodoxo y el armenio, el mismo día. En la Iglesia ortodoxa es el taumaturgo e igual a los apóstoles.
Los dos fragmentos estuvieron en el muro de los baños de Hierópolis. Ramsay y el sultán Abdul Hamid los donaron al papa León XIII, y hoy están en los Museos Vaticanos. La Iglesia ortodoxa en América sitúa el cráneo en el monasterio de la Purísima, en la isla de Andros, y otros fragmentos en los monasterios de Karakalu, en el Monte Athos, de Prousos, en Evritanía, y de Faneromeni, en Salamina.
Investigación
Lo que dicen las fuentes
Vida documentada
El epitafio, anterior al 216 y dictado por él a los 72 años, documenta al personaje y sus viajes. La Vida del siglo IV es legendaria, y la piedra no usa la palabra obispo.
Cronología
- hacia 193 Un escrito anónimo contra los montanistas, citado por Eusebio, va dirigido a Avircius Marcelo. Varios autores lo identifican con el Abercio del epitafio; otros lo discuten.9,3,4
- a los 72 años, antes de 216 Abercio hace grabar en vida su epitafio en Hierópolis, en la Frigia Salutaris, junto al río Glauco.3,6
- 216 La estela de Alejandro, hijo de Antonio, hallada en Kelendres, cerca de Sínnada, repite el principio y el final del epitafio y fija así la fecha tope.3,5
- siglo IV Una Vida anónima y legendaria copia el epitafio y lo convierte en un relato de corte, con el exorcismo de la hija del emperador.4,6,7
- 1882 William Mitchell Ramsay halla en Kelendres la estela de Alejandro. De Rossi y Duchesne reconocen en ella versos del epitafio transmitido por la Vida.3,5
- 1883 Ramsay recupera en los baños públicos de Hierópolis dos fragmentos de la propia lápida de Abercio, hoy en los Museos Vaticanos.2,3
- siglo X El nombre entra en los menologios y sinaxarios griegos. No está en el martirologio jeronimiano.3,5
En los calendarios
| Calendario | Fecha | Rango |
|---|---|---|
| Martirologio Romano (2004)1 | 22 de octubre | Elogio |
| Martirologio Romano anterior a 200410 | 22 de octubre | Elogio |
| Calendario ortodoxo7,8 | 22 de octubre | Memoria |
| Calendario armenio7 | 22 de octubre | Memoria |
Culto y devoción
- Los dos fragmentos de la lápida, reutilizados en un muro de los baños de Hierópolis, fueron donados al papa León XIII por Ramsay y por el sultán Abdul Hamid, y se conservan en los Museos Vaticanos.2
- La Iglesia ortodoxa lo llama taumaturgo e igual a los apóstoles, y sitúa el cráneo en el monasterio de la Purísima de la isla de Andros, con otros fragmentos en Karakalu (Monte Athos), Prousos (Evritanía) y Faneromeni (Salamina).8
- El culto litúrgico es tardío: el nombre falta en el martirologio jeronimiano y aparece en los menologios griegos del siglo X.3
El nombre
Forma griega anatólica del nombre latino Avircius. No hay una etimología segura del tipo «primer hijo».4,7
- Aberkios (griego)
- Abercius (latín)
- Avircius (latín)
- Averkios (forma usada en el calendario ortodoxo)
Más información
- Legado:
- Quedan el epitafio, en los Museos Vaticanos, y el elogio del 22 de octubre, que parafrasea esa piedra.
- Significado:
- Es uno de los pocos textos cristianos de hacia el año 200 conservados en piedra, y habla en clave del bautismo y de la eucaristía.
- Papel:
- obispo
Fuentes
Cada dato de esta ficha remite a una de estas fuentes, consultadas al redactarla.
- Martirologio Romano, 22 de octubre (texto español, edición vigente en el elogio de la ficha) Oficial
- Museos Vaticanos, Inscription of Abercius Oficial
- Catholic Encyclopedia, Inscription of Abercius (Henri Leclercq)
- Judaism and Rome, Inscription of Abercius (Kimberley Fowler, 2017)
- Wikipedia, Inscription of Abercius
- H. Strathmann, Aberkiosinschrift (RGG), en Ökumenisches Heiligenlexikon
- Ökumenisches Heiligenlexikon, Abericus Marcellus
- Iglesia ortodoxa en América, san Averkios de Hierópolis, 22 de octubre Oficial
- Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica V, 16 (trad. en New Advent)
- Roman Martyrology, 22 de octubre (redacción anterior a 2004)