En el siglo IX, Santa Alodia, junto a su hermana Nunilo, se destacó por su inquebrantable fe cristiana en Huesca, una ciudad de Aragón, España. A pesar de ser hijas de un padre no cristiano, su madre las educó en la fe cristiana. Ambas hermanas fueron encarceladas por orden del rey Abd ar-Rahman II por negarse a renunciar a Cristo. Tras un largo encarcelamiento, fueron martirizadas el 22 de octubre.
El legado de Santa Alodia
Santa Alodia es recordada por su valentía y devoción, inspirando a generaciones de cristianos a mantener su fe frente a la adversidad.