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Calendario de Santos

Obispo de Jerusalén a finales del siglo II. Eusebio de Cesarea lo cuenta en la Historia eclesiástica y cita la carta en que Alejandro lo da con ciento dieciséis años. Con Teófilo de Cesarea defendió celebrar la Pascua en domingo.

Conmemoración de san Narciso, obispo de Jerusalén, merecedor de alabanzas por su santidad, paciencia y fe. Acerca de cuándo debía celebrarse la Pascua cristiana, manifestó estar de acuerdo con el papa san Víctor, y que no había otro día que el domingo para celebrar el misterio de la Resurrección de Jesucristo. Descansó en el Señor a la edad de ciento dieciséis años (c. 222).
Elogio del Martirologio Romano

San Narciso fue obispo de Jerusalén a finales del siglo II y a comienzos del III. Quien lo cuenta es Eusebio de Cesarea, en la Historia eclesiástica: lo pone en la sucesión de la sede y cita cartas de su tiempo. El Martirologio Romano lo conmemora el 29 de octubre. Alaba su santidad, su paciencia y su fe; recuerda que estuvo de acuerdo con el papa Víctor en que la Pascua se celebrara en domingo, y dice que murió a los ciento dieciséis años. El latín de 2004 no pone el año. El texto castellano añade «hacia 222».

El obispo

Eusebio lo sitúa en la lista de Jerusalén. Fue el trigésimo desde los apóstoles y el decimoquinto desde el asedio de Adriano, cuando la iglesia de la ciudad, antes de circuncisos, pasó a ser de gentiles. El primer obispo de ese segundo tramo había sido Marcos.

En el año décimo del emperador Cómodo, Víctor sucedió a Eleuterio en Roma. Eusebio dice que por entonces Narciso seguía al frente de Jerusalén y Teófilo presidía en Cesarea de Palestina.

En esos años se discutía el día de la Pascua. Las iglesias de Asia cerraban la fiesta el día 14 de la luna, cayera en el día de la semana que cayera, y ese día terminaban el ayuno. Las demás iglesias no acababan el ayuno sino el domingo, día de la resurrección. Hubo sínodos. Eusebio escribe que se conservaba el escrito de los obispos reunidos en Palestina, presididos por Teófilo de Cesarea y por Narciso de Jerusalén, y otro de los reunidos en Roma, a nombre del obispo Víctor. El de Palestina, en el que también firman Casio, obispo de Tiro, y Claro, de Ptolemaida, pide que se envíen copias a todas las iglesias y afirma que Alejandría guarda el mismo día. Víctor quiso separar de la comunión a las iglesias de Asia que seguían la costumbre antigua. Ireneo le escribió, en nombre de las Galias, para pedirle que no rompiera la paz. El parecer que Eusebio atribuye a Narciso es el del domingo.

Lo que contaba la iglesia de Jerusalén

Los milagros no los da Eusebio como cosa que él hubiera visto. Dice que los fieles de aquella iglesia referían muchos, por tradición de los hermanos que sucedieron a Narciso. El que transcribe es el de la vigilia pascual. Faltó el aceite mientras los diáconos velaban. La multitud se turbó. Narciso mandó a los encargados de las lámparas que sacaran agua y se la trajeran. Oró sobre el agua y, con fe firme, ordenó echarla en las lámparas. El agua se volvió aceite. Eusebio añade que en su tiempo muchos hermanos guardaban aún una pequeña parte, como recuerdo del prodigio.

Cuentan también que unos hombres, que no soportaban la firmeza de su vida y temían el castigo de sus propias faltas, lo acusaron de un delito grave y confirmaron la acusación con juramentos. Uno pidió sobre sí morir abrasado; otro, consumirse de una enfermedad vergonzosa; el tercero, perder los ojos. Los fieles no les creyeron, porque la austeridad de Narciso era conocida. Él no quiso seguir entre aquella maldad. Llevaba mucho tiempo una vida de filósofo: huyó de la iglesia y se escondió muchos años en lugares desiertos. Eusebio dice que las maldiciones recayeron sobre los tres: el primero pereció con su casa en un incendio; el segundo enfermó de pies a cabeza; el tercero, al verlo, confesó el complot y de tanto llorar perdió la vista.

Nadie sabía dónde estaba Narciso. Los obispos de las iglesias vecinas ordenaron a otro: se llamaba Dío y duró poco. Lo sucedió Germanio, y a este, Gordio. En tiempo de Gordio, Narciso reapareció, como si volviera de entre los muertos. Los hermanos le pidieron que retomara el episcopado.

Alejandro, coadjutor

Por la edad ya no podía ejercer el cargo. Eusebio cuenta que la providencia llamó a Alejandro, que era obispo de otra iglesia, en Capadocia. Llegó a Jerusalén por un voto y por conocer los lugares santos. No lo dejaron marchar: otra revelación nocturna había dicho a los más celosos que, si salían fuera de las puertas, recibirían al obispo que Dios les tenía preparado. Con el consentimiento unánime de los obispos vecinos, lo retuvieron.

Alejandro lo dice en una carta particular a los de Antínoe, que Eusebio afirma conservar. Al final escribe que los saluda Narciso, quien tuvo antes el episcopado allí y ahora está unido a él en las oraciones, a la edad de ciento dieciséis años, y que los exhorta, como él mismo, a vivir en concordia.

Eusebio no fecha la muerte. La Enciclopedia Católica dice que Narciso reapareció a los ciento diez años y que murió en 212, cuando Alejandro gobernaba ya de hecho la sede. El Martirologio latino solo dice que murió a los ciento dieciséis años. El castellano añade el año aproximado de 222. La cifra de la edad que se puede citar es la de la carta de Alejandro, no un cálculo posterior.

La fiesta

El 29 de octubre es la conmemoración del Martirologio Romano de 2004. El culto es anterior a los procesos de canonización: no hay decreto de canonización. Eusebio no habla de un martirio. Lo que el Martirologio celebra es la muerte en una vejez extrema, después de una vida alabada por la santidad, la paciencia y la fe.

El nombre

Narciso viene del latín Narcissus, transcripción del griego narkissos, el nombre de la flor. Se ha querido relacionar esa palabra con narke, el entumecimiento, por el efecto de la planta; esa explicación se tiene por etimología popular, y el término, por pregriego. La glosa «hermoso» no sale de ahí: es la del mito del joven que se miró en el agua.

Investigación

Lo que dicen las fuentes

Vida documentada

Eusebio, a principios del siglo IV, lo incluye en la sucesión de Jerusalén y cita la carta sinodal sobre la Pascua y una carta de Alejandro que lo da con 116 años. Los milagros y la retirada al desierto los transmite como tradición de la iglesia de la ciudad.

Cronología

  1. año décimo de Cómodo Víctor sucede a Eleuterio en Roma. Narciso sigue al frente de la iglesia de Jerusalén y Teófilo preside en Cesarea de Palestina.1
  2. en tiempos de Víctor Sínodo de Palestina, presidido por Teófilo de Cesarea y Narciso de Jerusalén: la Pascua se celebra en domingo. Firman también Casio de Tiro y Claro de Ptolemaida. Hay otro escrito, a nombre de Víctor, de los reunidos en Roma.1
  3. persecución de Severo Alejandro, que había confesado la fe en esa persecución, es tenido por digno de la sede de Jerusalén mientras Narciso aún vive.2
  4. durante su episcopado Según la tradición que recoge Eusebio, acusado con juramentos falsos se retira a lugares desiertos durante muchos años. Lo suceden Dío, Germanio y Gordio. En tiempo de Gordio reaparece y la comunidad le pide volver a la sede.2
  5. siendo ya muy anciano Alejandro, obispo en Capadocia, queda en Jerusalén como coadjutor, con el consentimiento de los obispos vecinos. En carta a los de Antínoe lo saluda asociado a sus oraciones, a la edad de ciento dieciséis años.2
  6. hacia 222 El Martirologio castellano pone en este año, aproximado, la muerte, a los ciento dieciséis años. El texto latino de 2004 dice la edad y no el año. La Enciclopedia Católica concluye que murió en 212.3,4,5

En los calendarios

Calendario Fecha Rango
Martyrologium Romanum (2004)4 29 de octubre Conmemoración. Elogio de santidad, paciencia y fe; acuerdo con Víctor sobre la Pascua en domingo; muerte a los ciento dieciséis años, sin año en el latín
Martirologio Romano, texto castellano5 29 de octubre La misma conmemoración, con la muerte hacia 222

Culto y devoción

  • Eusebio escribe que los fieles de Jerusalén referían muchos milagros suyos por tradición de quienes lo sucedieron, y que en su tiempo aún se guardaba una porción del aceite de la vigilia pascual en que, según contaban, el agua se había vuelto aceite.2

El nombre

Del latín Narcissus, transcripción del griego narkissos, nombre de la flor. La glosa «hermoso» viene del mito, no del diccionario.6

  • Narcissus (latín)
  • Nárkissos (griego)

Más información

Legado:
El Martirologio Romano lo recuerda el 29 de octubre por su parte en la disputa de la Pascua y por su extrema vejez.
Significado:
Presidió, con Teófilo de Cesarea, el sínodo de Palestina que fijó el domingo como día de la Pascua cristiana.
Papel:
obispo de Jerusalén

Fuentes

Cada dato de esta ficha remite a una de estas fuentes, consultadas al redactarla.

  1. Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica, libro V (trad. inglesa, New Advent)
  2. Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica, libro VI (trad. inglesa, New Advent)
  3. Catholic Encyclopedia: Jerusalem (A.D. 71-1099)
  4. Martyrologium Romanum (2004), 29 de octubre Oficial
  5. Martirologio Romano, texto castellano, 29 de octubre Oficial
  6. Online Etymology Dictionary: narcissus