El Beato Domingo Collins es una figura venerada dentro de la iglesia católica por su valentía y sacrificio durante el siglo XVII. Nacido en Youghal, cerca de Cork, en Irlanda, Collins fue un devoto miembro de la Compañía de Jesús. Su firme defensa de la fe católica lo llevó a sufrir prolongadas encarcelaciones y torturas, culminando en su martirio el 31 de octubre de 1602, al ser ahorcado. Este día se celebra su festividad, recordando su contribución a la iglesia y su legado de fe inquebrantable.
El beato es un ejemplo de resistencia y devoción, sirviendo de inspiración para muchos fieles alrededor del mundo.