San Alonso Rodríguez es venerado por su humildad y devoción. Nacido en España, tras perder a su esposa e hijos, decidió consagrar su vida a Dios ingresando en la Compañía de Jesús. Durante décadas, sirvió como portero del colegio jesuita en Palma de Mallorca, desempeñando su labor con gran dedicación y fe.
Su vida es un testimonio de constancia y obediencia, virtudes que le ganaron el respeto y la admiración de quienes le conocieron. San Alonso es celebrado el 31 de octubre, recordado como un símbolo de humildad y servicio cristiano.