El 2 de julio se conmemora a San Liberato, abad, junto a sus compañeros mártires en Cartago. Durante la persecución bajo el rey arriano Hunnerico, estos valientes defensores de la fe católica fueron sometidos a crueles tormentos. Se les clavó a maderos, destinados a ser quemados, y fueron golpeados hasta la muerte por confesar su fe en un solo bautismo. Su valentía y sacrificio les valió la corona del martirio.
Estos mártires son recordados por su inquebrantable fe y su resistencia ante la adversidad. Su legado es una inspiración para los fieles católicos de todo el mundo.