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Calendario de Santos

Pariente del filósofo tirio Meropio, llegó cautivo a la corte de Aksum con Edesio. Rufino, que lo oyó de Edesio, cuenta que Atanasio lo ordenó obispo. Una carta de Constancio II lo nombra ya obispo de aquel reino.

Etiopía, san Frumencio, obispo, que, habiendo sido hecho prisionero, vivió primero como esclavo y después, ordenado obispo por san Atanasio, propagó el Evangelio en esa región.
Elogio del Martirologio Romano

San Frumencio es el primer obispo de Aksum de quien queda noticia escrita. Lo que se sabe de él viene de dos textos del siglo IV y de comienzos del V: el relato de Rufino de Aquilea, que dice haberlo oído de Edesio, compañero de Frumencio y después presbítero en Tiro, y una carta del emperador Constancio II que san Atanasio copia en su apología. Lo demás —nombres de reyes, títulos etíopes, traducción de la Escritura— es tradición posterior.

El relato de Rufino

Rufino sitúa el hecho en tiempos de Constantino, en la «India ulterior»: la tierra que, según el reparto apostólico que él recuerda, no había tocado la predicación de Tomás, Mateo ni Bartolomé. Un filósofo, Metrodoro, había llegado hasta allí. A su ejemplo, Meropio, filósofo de Tiro, quiso hacer el mismo viaje y llevó consigo a dos muchachos parientes suyos, a los que educaba. El menor se llamaba Edesio; el otro, Frumencio.

A la vuelta, el barco entró en un puerto a tomar agua. Rufino dice que, roto el tratado con los romanos, la costumbre del lugar era matar a cuantos romanos se encontraran. Mataron a Meropio y a la tripulación. A los muchachos, hallados bajo un árbol mientras repasaban sus lecturas, los perdonaron por la edad y los llevaron al rey. Edesio fue copero. A Frumencio, que le pareció perspicaz, el rey le confió las cuentas y los archivos.

El rey murió y dejó el reino a su mujer y a un hijo pequeño. A los jóvenes les dio libertad para hacer lo que quisieran. La reina les rogó que compartieran con ella el gobierno hasta que el hijo creciera, y se apoyó sobre todo en Frumencio. Mientras tuvo en la mano el timón del reino, Frumencio buscó cristianos entre los mercaderes romanos, les dio facultad para reunirse a orar al modo romano y les proporcionó lugares y lo necesario para que allí prendiera, escribe Rufino, una semilla de cristianos.

Cuando el príncipe llegó a la mayoría de edad, devolvieron el gobierno. La reina y el hijo les pidieron que se quedaran. Ellos volvieron «a nuestro mundo». Edesio se apresuró a Tiro, a ver a sus padres y parientes. Frumencio fue a Alejandría: no le parecía justo ocultar la obra del Señor. Contó lo ocurrido al obispo y le pidió un hombre digno a quien enviar como obispo, porque ya había cristianos reunidos e iglesias en aquel país. Atanasio, dice Rufino, había recibido el episcopado hacía poco. En un concilio de presbíteros preguntó a quién más encontrarían con el espíritu de Dios para cumplir aquello, y le entregó el sacerdocio —el episcopado que el propio Frumencio había pedido para otro— y lo mandó volver.

Rufino añade que, ya obispo, se le concedió tal gracia que por él se hacían signos apostólicos y un número innumerable de aquellos pueblos pasó a la fe, y que de ahí nacieron pueblos cristianos, iglesias y sacerdocio. Cierra el capítulo con la fuente: no lo sabe por rumor, sino porque se lo contó el propio Edesio, entonces presbítero en Tiro.

Irvine recuerda que el relato pasó también a Sócrates, Teodoreto, Sozomeno y Nicéforo Calixto.

La carta de Constancio

Atanasio conserva la carta de Constancio II «a los príncipes de Auxumis» sobre Frumencio, obispo de aquel lugar. Va dirigida a Ezanes y Sazanes. El emperador les manda que en sus iglesias se profese la misma doctrina que en las de los romanos, y que envíen sin tardanza al obispo Frumencio ante el obispo Jorge y los demás que en Egipto tienen autoridad para examinar estos cargos. El motivo que da es que a Frumencio lo promovió Atanasio, a quien la carta carga de crímenes y presenta privado de su sede. Si Frumencio se somete al examen, podrá recibir de ellos el cargo, si resulta que le corresponde ser obispo. Si se demora, quedará claro que sigue a Atanasio. La carta teme que pase a Aksum y «corrompa» a sus gentes.

Rufino no nombra al rey ni al príncipe. La carta sí nombra a dos príncipes de Aksum y da por hecho que Frumencio es su obispo y que lo ordenó Atanasio. Irvine escribe que no hay noticia de que obedecieran, y que de la actividad posterior de Frumencio no se sabe nada. El año de la carta no figura en el texto: la Enciclopedia Católica dice 365; Irvine, 356.

Lo que añade la tradición etíope

En ge'ez se lo llama Frémnatos, y también Abba Sälama y Abba Sälama Käsaté-Berhan. La Enciclopedia Católica recoge los nombres Abuna («nuestro padre») y Abba Salama («padre de la paz»), y dice que siguen dándose al jefe de la Iglesia abisinia. Lo presenta como apóstol de Abisinia. La misma obra atribuye a la tradición abisinia la primera versión etíope del Nuevo Testamento: es un crédito de la tradición, no un dato del relato de Rufino.

Irvine resume el sinaxario etíope: coincide en lo sustancial con Rufino y añade reyes. A la llegada de los hermanos reinaba Ella Alada o Ella Amida; este segundo nombre, dice, aparece en inscripciones como el del padre de Ezana. Durante la minoría del hijo reinó Ella Azgwagwa. Cuando Frumencio volvió como obispo, el trono era de Abreha y Asbeha, nombres que Irvine cree aplicados a los hermanos Ezana y Seazana. Esa identificación es lectura moderna del sinaxario, no una frase de Rufino ni de la carta.

El calendario

El Martirologio Romano tradicional lo pone el 27 de octubre, vigilia de los apóstoles Simón y Judas, «apud Indos»: cautivo allí, luego obispo ordenado por san Atanasio, propagó el Evangelio en aquella provincia. La edición de 2004 mantiene el elogio, cambia «India» por Etiopía y traslada la memoria al 20 de julio. Esta ficha sigue en el 27 de octubre, que es la fecha del martirologio antiguo y la del elogio castellano de santopedia.

La Enciclopedia Católica da además el 30 de noviembre a los griegos y el 18 de diciembre a los coptos. Irvine remite la memoria etíope al 26 de hamle del sinaxario.

Milagros

Rufino escribe que, vuelto como obispo, Dios le concedió gracia de virtudes, que por él se hacían signos como los de los apóstoles y que se convirtió un número innumerable de personas. No cuenta ningún prodigio concreto. Sócrates, que sigue ese capítulo, habla también de curaciones del cuerpo. La tradición etíope no queda recogida aquí con milagros distintos de ese resumen.

Investigación

Lo que dicen las fuentes

Vida documentada

Rufino, a principios del siglo V, dice haber oído el relato de Edesio, ya presbítero en Tiro. La carta de Constancio II, copiada por Atanasio, nombra a Frumencio obispo de Aksum y ordenado por Atanasio. Los prodigios son de ese relato; la tradición etíope añade nombres de reyes y títulos.

Cronología

  1. tiempos de Constantino Meropio, filósofo de Tiro, viaja a la India más lejana con dos muchachos parientes suyos, Edesio, el menor, y Frumencio. En un puerto, muertos el filósofo y la tripulación, los muchachos son llevados al rey.1
  2. muerte del rey El rey deja el reino a su mujer y a un hijo pequeño, y da a los dos jóvenes libertad para marcharse. La reina les pide que gobiernen con ella hasta que el hijo crezca, sobre todo a Frumencio.1
  3. mayoría de edad del príncipe Edesio vuelve a Tiro, donde están sus padres. Frumencio va a Alejandría. Atanasio, obispo desde hacía poco, lo ordena en un concilio de presbíteros y lo envía de vuelta.1
  4. episcopado de Jorge en Alejandría Constancio II escribe a Ezanes y Sazanes, príncipes de Aksum, para que envíen al obispo Frumencio ante el obispo Jorge, porque lo había ordenado Atanasio.2

En los calendarios

Calendario Fecha Rango
Martirologio Romano (tradicional)6 27 de octubre Elogio, «apud Indos»
Martirologio Romano (2004)5 20 de julio Elogio, en Etiopía
Iglesia griega4 30 de noviembre Conmemoración
Iglesia copta4 18 de diciembre Conmemoración
Sinaxario etíope3 26 de hamle Conmemoración

Culto y devoción

  • Rufino escribe que, de vuelta como obispo, surgieron allí pueblos cristianos, iglesias y sacerdocio.1
  • La tradición etíope lo llama Abba Sälama y Käsaté-Berhan. La Enciclopedia Católica recoge también Abuna y traduce Abba Salama como padre de la paz, y dice que la tradición abisinia le atribuye la primera versión etíope del Nuevo Testamento.3,4
  • La Enciclopedia Católica lo llama apóstol de Abisinia.4
  • Sócrates, al reescribir el capítulo de Rufino, dice que Frumencio curaba también las enfermedades del cuerpo, y remite el relato a lo que Rufino oyó de Edesio.7

El nombre

  • Frumentius (latín)
  • Frumencio (castellano)
  • Frémnatos (ge'ez)
  • Abba Sälama
  • Abba Sälama Käsaté-Berhan

Más información

Legado:
La Iglesia etíope lo recuerda como Abba Sälama, su primer obispo, ordenado desde Alejandría.
Significado:
La carta de Constancio muestra que, en el siglo IV, Aksum tenía un obispo ordenado por Atanasio.
Papel:
obispo

Fuentes

Cada dato de esta ficha remite a una de estas fuentes, consultadas al redactarla.

  1. Rufino de Aquilea, Historia eclesiástica, I, 9
  2. Atanasio, Apología al emperador Constancio, 31 (carta de Constancio a Ezanes y Sazanes)
  3. A. K. Irvine, Frumentius, Dictionary of African Christian Biography
  4. Enciclopedia Católica, Edesius and Frumentius
  5. Martirologio Romano (2004), 20 de julio, traducción inglesa Oficial
  6. Martirologio Romano tradicional, 27 de octubre Oficial
  7. Sócrates Escolástico, Historia eclesiástica, I, 19