San Josafat Kuncewicz, nacido como Juan Kunsevich en 1581 en la actual Ucrania, fue un destacado obispo y mártir del siglo XVII. Ingresó al monasterio de la Santísima Trinidad de Vilna en 1601 y fue nombrado abad 13 años después. Su nombramiento como Arzobispo de Polotsk por el Papa Paulo V marcó el comienzo de una misión difícil pero fervorosa en una región dividida por el cisma.
Su dedicación y esfuerzos por acercar a su pueblo a la fe católica no pasaron desapercibidos, generando tanto admiración como envidias. Finalmente, en 1623, fue asesinado en un tumulto por su inquebrantable fe. Su legado perdura, siendo celebrado el 12 de noviembre.