En el siglo IV, durante el reinado del emperador Licinio, un grupo de soldados cristianos, encabezados por San Carterio, Estiriaco, Tobías, Eudoxio y Agapio, fueron martirizados en Sebaste, Armenia. A pesar de las severas persecuciones, estos valientes permanecieron firmes en su fe. La tradición relata que fueron arrojados a las llamas por negarse a renunciar a Cristo.
La festividad de San Carterio y sus compañeros se celebra el 2 de noviembre, recordándolos como ejemplos de valentía y devoción inquebrantable.