San Francisco de Borja, nacido en el siglo XVI, renunció a sus títulos nobiliarios tras enviudar y convertirse en jesuita. Celebrado el 3 de octubre, su vida es un ejemplo de profunda espiritualidad y dedicación a Dios. Como tercer prepósito general de la Compañía de Jesús, lideró con humildad y fervor.
Legado Jesuita
Su liderazgo se caracterizó por la estricta adhesión a los valores de la orden, promoviendo la educación y el servicio.
Día de Festividad
La Iglesia celebra su memoria cada 3 de octubre, recordando su contribución a la renovación espiritual.