El Beato Francisco Hunot es recordado como un mártir del siglo XVIII, fallecido el 6 de octubre de 1794 en Rochefort, Francia. Durante la Revolución Francesa, Hunot fue capturado debido a su condición de sacerdote católico. Encarcelado en condiciones inhumanas en una vieja nave anclada, sucumbió a las fiebres, ofreciendo su vida como testimonio de su fe.
El 6 de octubre es el día de su celebración, recordando su valentía y compromiso con la Iglesia. Su legado inspira a los fieles a mantener la fe en tiempos de adversidad.