San Joel es una figura prominente en el Antiguo Testamento, reconocido por sus profecías sobre el Día del Señor y la venida del Espíritu Santo. Su legado se materializó en el día de Pentecostés, cuando la promesa de Dios se cumplió en Cristo.
Profecía del Día del Señor
Joel advirtió sobre un tiempo de juicio y redención, llamando al arrepentimiento y la renovación espiritual.
La Efusión del Espíritu
Predijo que el Espíritu de Dios sería derramado sobre toda carne, una visión que encuentra su cumplimiento en el Nuevo Testamento.