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Calendario de Santos

El 11 de noviembre no es el día en que murió Martín, sino el de su entierro: así lo dice el Martirologio Romano, que lo recuerda como obispo «en el día de su sepultura»1. Ese día dejó en España un refrán, el de la matanza, y un nombre para los días templados de otoño, el veranillo. Detrás de los dos hay un soldado romano que partió su capa con un pobre y acabó de obispo en Tours.

Lo que se sabe y quién lo cuenta

Casi todo lo que se sabe de Martín viene de Sulpicio Severo, que fue amigo y discípulo suyo5. Escribió la Vida de san Martín mientras Martín vivía y la publicó después de su muerte5. Es un texto lleno de milagros5, escrito para proponer un modelo, no una biografía en el sentido de hoy. El año de la muerte, la edad y la disputa por el cuerpo los añade más tarde Gregorio de Tours3.

El soldado y la capa

Nació en Sabaria, en Panonia, y se crió en Pavia2. Sus padres eran paganos1. A los diez años, contra la voluntad de sus padres, pidió ser catecúmeno, y a los quince entró en el ejército, porque un edicto obligaba a alistarse a los hijos de los veteranos2. El año de su nacimiento se calcula hacia 3164: Gregorio de Tours dice que murió en el año ochenta y uno de su vida3, y en 2016 el papa Francisco celebró los diecisiete siglos de su nacimiento6.

El episodio por el que se le conoce lo sitúa Sulpicio en la puerta de Amiens, en pleno invierno, más duro de lo habitual, hasta el punto de que muchos morían de frío2. Martín ya no tenía más que sus armas y su ropa de soldado. Se cruzó con un pobre desnudo, cortó con la espada la clámide, su capa militar, y le dio la mitad2. Esa noche, sigue Sulpicio, vio en sueños a Cristo vestido con aquella mitad y le oyó decir a los ángeles: «Martín, que todavía es catecúmeno, me ha cubierto con este vestido»2. La mitad que se quedó acabó siendo una reliquia, la «capa de san Martín» que se guardaba en el oratorio de los reyes francos4.

Se bautizó a los dieciocho años, pero no dejó enseguida el ejército: según Sulpicio, siguió casi dos años más, a ruegos de su tribuno, soldado «solo de nombre»2. Vatican News habla en cambio de casi veinte años de servicio7; el relato de Sulpicio, que es la fuente, no da para tanto. La salida fue ante el emperador Juliano, en Worms, con una frase que Sulpicio pone en su boca: «Soy soldado de Cristo: no me está permitido combatir»2.

Ligugé y Tours

Después buscó en Poitiers al obispo Hilario, que lo ordenó exorcista2. Cuando Hilario volvió del destierro, en 361, Martín se instaló cerca de él4 y fundó en Ligugé un monasterio bajo su dirección1. De aquella comunidad de ermitaños salió con el tiempo la abadía benedictina de Ligugé4.

Hacia 371 o 372 murió el obispo de Tours4 y la ciudad eligió a Martín, contra la opinión de algunos obispos2. Siguió viviendo como monje en un monasterio a unas dos millas de la ciudad2, el que se conocería como Marmoutier4. El Martirologio resume su episcopado: fundó monasterios y parroquias en distintos pueblos, reconcilió al clero y predicó a los campesinos1.

La muerte en Candes y el entierro en Tours

Murió en Candes en 3971. Había ido allí a poner paz entre los clérigos del lugar7. Gregorio de Tours precisa que murió a medianoche de un domingo, en el consulado de Ático y Cesario3. Su cuerpo lo reclamaron a la vez los de Poitiers, que lo tenían por su monje y su abad, y los de Tours, que alegaban que un obispo se entierra en la ciudad donde fue ordenado. Los de Tours se lo llevaron de noche, mientras los otros dormían, y lo entraron en su ciudad cantando salmos3.

Sobre su tumba se levantó una capilla y, después, una basílica, en 4704. La Iglesia de Francia lo ha tenido siempre por uno de sus mayores santos, y su culto fue de los más populares de la Edad Media, con muchas iglesias, capillas y lugares que llevan su nombre4.

Suele decirse que fue el primer santo venerado sin haber muerto mártir. Es una afirmación discutida: ya Alban Butler advertía que ningún autor antiguo lo dice, y que antes que él había santos que no fueron propiamente mártires8. Lo que sí está claro es que fue un santo temprano y muy venerado en un tiempo en que casi todos los santos reconocidos eran mártires8.

«A cada puerco le llega su San Martín»

El refrán está documentado en España desde el siglo XV: «Para cada puerco ay su San Martín», en el Seniloquium y en los refranes atribuidos al marqués de Santillana9. En los siglos siguientes circuló como «A cada puerco viene su San Martín»9. Sebastián de Covarrubias lo explicaba así en su diccionario: por este tiempo se matan los puercos que han estado cebando todo el año en ociosidad, y lo mismo le pasa al hombre que vive solo para sus gustos9. Gonzalo Correas, en su Vocabulario de refranes, lo resumía en «Por San Martín se matan los puercos» y lo emparentaba con «No hay plazo que no llegue»9.

El refrán, por tanto, nace de una costumbre: matar el cerdo por San Martín, el 11 de noviembre9. Con el tiempo se volvió un aviso de que a todos les llega su hora, un memento mori popular, según el filólogo Hugo Óscar Bizzarri9. Cervantes lo usa en la segunda parte del Quijote: en una imprenta de Barcelona, don Quijote ve que están corrigiendo el Quijote de Avellaneda y dice que a ese libro «su San Martín se le llegará, como a cada puerco»9. Hay muchos refranes europeos sobre San Martín, pero ninguno, según Bizzarri, que se pueda emparentar con este9.

El veranillo de San Martín

El diccionario de la Real Academia define el veranillo como el «tiempo breve en que, en España, suele hacer calor durante el otoño»10. El de San Martín serían esos días en torno al 11 de noviembre. La expresión aparece en textos de los siglos XV y XVI; Feijoo habló en 1728 de «aquel tiempo que vulgarmente llamamos veranillo de San Martín», con días «serenos y apacibles» que, avisaba, «no tienen número fixo todos los años»; y el Diccionario de Autoridades recogió en 1739 «el veranico de San Martín»10.

La AEMET ha comprobado si los datos lo sostienen. En la serie española de 1950 a 2025, la temperatura media diaria baja sin interrupción desde mediados de agosto hasta mediados de enero, y no aparece ninguna subida alrededor del 11 de noviembre10. El San Martín más cálido de esa serie fue el de 2023, con 13,8 °C de media; el más frío, el de 1971, con 3,0 °C10. La conclusión de sus autores es que el veranillo no tiene «sentido climático», porque nada garantiza calor esas fechas, aunque sí «sentido meteorológico»: hay años en que la situación atmosférica lo trae10.

Las castañas son la otra costumbre de estas semanas, y tienen su propia entrada.

El 11 de noviembre

La vida de Martín, con sus fuentes, está en su ficha. Los demás santos del día están en el santoral del 11 de noviembre, y quienes se llaman como él celebran ese día su onomástica.

Fuentes

Consultadas al escribir este artículo.

  1. Martirologio Romano, 11 de noviembre (edición española, en conoZe) Oficial
  2. Sulpicio Severo, Vita sancti Martini, texto latino (The Latin Library)
  3. Gregorio de Tours, Historia de los francos, libro I, cap. 48, texto latino (The Latin Library)
  4. Léon Clugnet, «St. Martin of Tours», Catholic Encyclopedia (1910)
  5. Nicholas Weber, «Sulpicius Severus», Catholic Encyclopedia (1912)
  6. Francisco, carta al cardenal Dominik Duka en el XVII centenario del nacimiento de san Martín, 27 de mayo de 2016 Oficial
  7. Vatican News: san Martín, obispo de Tours Oficial
  8. Philip Kosloski, «Was St. Martin the first non-martyr saint in Europe?», Aleteia, 9 de noviembre de 2024
  9. Hugo Óscar Bizzarri, «Apuntes para la realización de un diccionario de refranes, frases proverbiales y sentencias cervantinas», Crisol (Université Paris Nanterre)
  10. José Ángel Núñez Mora y Marta Ferri Llorens (AEMET), «El veranillo de San Miguel (y el de San Martín): tradiciones climatológicas bajo la lupa», blog de AEMET, 29 de septiembre de 2026 Oficial

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