Santa Rufina, cuyo nombre significa 'de cabello rojo', es recordada por su valentía y fe inquebrantable. Junto con su hermana Justa, se negó a renunciar a su fe cristiana durante las persecuciones del siglo III en Roma. Ambas hermanas son celebradas el 8 de julio, día en que se conmemora su sacrificio.
La historia de Rufina es un testimonio de devoción y resistencia, inspirando a generaciones de fieles. Aunque enfrentaron torturas, nunca negaron su creencia en Cristo, lo que las consagró como santas mártires.