San Licinio de Anjou, celebrado el 1 de noviembre, fue un destacado obispo del siglo VII en la región de Neustria, hoy conocida como Francia. Su devoción y liderazgo espiritual lo hicieron merecedor de la confianza del papa Gregorio I Magno, quien le encomendó la importante misión de guiar a los monjes que se dirigían a Inglaterra.
Vida y Legado
San Licinio vivió en una época de grandes cambios dentro de la Iglesia. Su papel fue crucial para la expansión del cristianismo en la región, inspirando a generaciones de fieles.
Festividad y Celebración
Cada 1 de noviembre, su vida y contribuciones son recordadas y celebradas por la comunidad cristiana, destacando su compromiso y fe.