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Calendario de Santos

Presbítero que, según el Martirologio, murió en 1155 después de vivir retirado junto al río Tormes. El elogio sitúa la muerte en Ávila y la memoria el 12 de agosto. La vida que circula es tardía: las biografías impresas son de los siglos XVI y XVII. No es ninguno de los otros Pedro del santoral.

la ciudad de Ávila, en Castilla, muerte de san Pedro del Barco, presbítero, que vivió retirado en la soledad junto al río Tormes
Elogio del Martirologio Romano

Pedro del Barco es el presbítero a quien el Martirologio Romano recuerda el 1 de noviembre: murió en 1155 en la ciudad de Ávila, después de vivir retirado junto al río Tormes. La memoria, dice el mismo elogio, se celebra el 12 de agosto. No es el apóstol, ni Pedro de Alcántara, ni ningún otro Pedro de este santoral. El retablo de su ermita en El Barco lo esculpe junto a san Segundo y san Pedro de Alcántara, que son otros.

Herbert González Zymla, que le dedicó la voz del Diccionario Biográfico Español y un estudio de iconografía, lo trata como santo local. La devoción se ciñe a las provincias de Ávila y Segovia, a los lugares donde las vidas dicen que vivió y predicó, y al señorío de Valdecorneja. Lo que se sabe de esa devoción por documento empieza tarde. Lo que se cuenta de la vida es más tardío todavía.

Lo que dicen las vidas, y de cuándo son

González Zymla resume así el estado de las fuentes. La existencia se conoce por leyendas populares que tomaron forma escrita en los siglos XVI y XVII: el Epílogo de Gonzalo de Ayora, de 1519; la historia de El Barco de Luis Álvarez, manuscrita hacia 1625; las informaciones que el municipio hizo en 1610 a petición del obispado, para probar que el santo había existido, según pedía el ambiente posterior a Trento; y los libros de Antonio de Cianca (1595), del benedictino Luis Ariz (1607) y del jesuita Gil González Dávila (1645). Esos impresos copian una biografía atribuida a san Pascual del Barco, compañero suyo, hoy perdida. No son rigurosos. De Pascual no hay iconografía ni hagiografía propia: solo lo que dicen las vidas de Pedro.

Con esa cautela, el relato que recogen es este. Nació a fines del siglo XI, hacia 1080, en una familia de campesinos. Unas fuentes lo dan por natural de Tormellas y otras de El Barco de Ávila, en una casa de la calle Mayor que hace esquina con el cementerio de la Asunción y que desde el siglo XVII es ermita. Algunas biografías precisan 1088 sin fundamento documental. Muerto el padre, se retiró con Pascual a un bosque de la sierra de Gredos. La tradición les pone hábito benedictino, cueva, grilletes, un cuenco de madera y dos corzas que le ayudaban a arar. También le atribuye haber roturado la vega del Tormes y haber amontonado los cantos en paredes, las llamadas royeras.

El obispo de Segovia Pedro de Agen lo habría nombrado canónigo y, en 1148, le habría encomendado con Íñigo Navarrón el gobierno de la granja de Párraces, donde se fundó una casa de canónigos bajo la advocación de Santa María la Real. González Zymla advierte que, aunque algunas vidas dicen que el convento seguía la regla de San Benito, se gobernaba con la de San Agustín, la misma de la canonjía de Segovia. Tras la muerte de Agen y el paso de Navarrón al obispado de Coria, Pedro habría vuelto a El Barco en 1149, con Pascual, para acabar de eremita.

Murió el 1 de noviembre de 1155. Las vidas dicen que los lugares donde había predicado se disputaron el cuerpo, lo cargaron en una mula ciega o con los ojos vendados y dejaron que el animal eligiera la sepultura. La mula entró en la iglesia de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, a las afueras de Ávila, y marcó con la pezuña la losa del brazo sur del crucero.

El culto que sí está documentado

El documento más antiguo que González Zymla señala es de 1304, ratificado en 1352: un privilegio de san Fernando, confirmado por Alfonso X y por Fernando IV, que cita esa iglesia también bajo la advocación de san Pedro del Barco. En el Archivo Vaticano el nombre aparece en 1309. En 1490 hay obras en un humilladero fuera de la muralla de El Barco, en el sitio que la tradición da a su choza, junto a la fuente. La ermita del siglo XV no ha dejado restos reconocibles. De su retablo sale la tabla, de fines del XV, que es el único testimonio medieval de su iconografía: la mula llega a San Vicente.

En 1608 un clérigo de San Vicente pidió limosna a Arévalo para adornar el sepulcro. En 1610 estaba rehecho, y el 12 de agosto de ese año el obispo Laurencio Otaduy examinó las reliquias. En las relaciones de esos años ya consta como patrón de la diócesis junto con san Segundo. El 21 de junio de 1663, siendo obispo Francisco de Rojas Borja, se abrió el sepulcro y se sacó un húmero para El Barco de Ávila. La ermita de la casa tenida por natal se levantó entre 1662 y 1680, siendo corregidor Juan Antonio Mangíbar. El retablo, acabado en 1680 por Miguel y José Ciprés, lo pone en la hornacina central, con hábito negro, libro y cayado, y a los lados a san Segundo y a san Pedro de Alcántara.

Hoy el cuerpo sigue en San Vicente. La losa de la huella, con su reja, está entre el cenotafio de Vicente, Sabina y Cristeta y otra tumba del templo. El húmero está en un relicario del siglo XVII en la Asunción de El Barco. Desde 1940 la cofradía del Santísimo Cristo del Caño y de San Pedro del Barco organiza una fiesta de cuatro días. El acto principal es el 10 de agosto: procesión con una reliquia. González Zymla anota que esa fecha, y no el 1 de noviembre ni el 12 de agosto del Martirologio, es la de El Barco y la de Ávila, y supone que se hizo coincidir con el fin de la trilla. El Martirologio latino anterior a la reforma, en el día 1 de noviembre, no lo nombra.

Cómo se le representa

En Ávila es el eremita de hábito negro, cayado y libro, a veces con un apero o con las dos corzas. En Segovia es el canónigo de Párraces, con hábito agustino y la regla de San Agustín en vez de la de San Benito. Por eso no se le asigna aquí una orden: las propias imágenes no se ponen de acuerdo, y el dato del hábito benedictino viene de las vidas tardías.

Milagros

González Zymla los da como tradición de las vidas modernas y del folklore, no como hechos contemporáneos al santo.

La señal de la muerte es una de esas tradiciones. Un ángel le habría avisado de que moriría tres días después de ver el agua convertida en vino. Siendo ya viejo, mientras araba, pidió a un niño que le trajera agua de una fuente. La jarra salió vino, y entendió que le quedaban tres días. En algunas versiones el caño manó vino unos minutos.

El traslado es el otro relato que la iconografía repite. La mula ciega, o vendada, llevó el cuerpo hasta San Vicente. A su paso tañían las campanas solas y sanaban los endemoniados. La mula marcó la losa y cayó muerta. Se la tiene por enterrada en el cubo de la muralla que aún se llama cubo de la mula. La tabla del siglo XV muestra el animal de pelaje negro, quizá un buey; los libros de principios del XVII hablan de una mula blanca.

El folklore local le añade la detención del pedrisco y las rogativas de agua en la sequía. El agua de la fuente de El Barco se tiene por sanadora, y se peregrina a ella cada 10 de agosto. No consta un milagro aprobado en un proceso de canonización.

Investigación

Lo que dicen las fuentes

Existencia atestiguada

El Martirologio da la muerte en 1155 y la vida retirada junto al Tormes. Herbert González Zymla sitúa el documento más antiguo de la devoción en 1304. La biografía menuda procede de leyendas puestas por escrito en los siglos XVI y XVII, que copian una vida perdida atribuida a su compañero Pascual.

Cronología

  1. hacia 1080 Las biografías que resume González Zymla sitúan el nacimiento a fines del siglo XI, hacia 1080, en familia de campesinos. Unas lo dan por natural de Tormellas y otras de El Barco de Ávila.2
  2. 1148 Esas mismas vidas dicen que Pedro de Agen, obispo de Segovia, lo nombró canónigo y le encomendó, con Íñigo Navarrón, el gobierno de la granja de Párraces, convertida en casa de canónigos regulares de San Agustín.2
  3. 1149 Según esas vidas, volvió a El Barco de Ávila con su compañero Pascual para acabar como eremita.2
  4. 1 de noviembre de 1155 Muerte. El Martirologio la sitúa en la ciudad de Ávila. Las vidas modernas cuentan que los lugares donde predicó se disputaron el cuerpo.1,2
  5. 1304 Privilegio, ratificado en 1352, que cita la iglesia de los santos Vicente, Sabina y Cristeta también bajo la advocación de san Pedro del Barco. González Zymla lo tiene por el documento más antiguo de la devoción. En el Archivo Vaticano el nombre aparece en 1309.2
  6. 12 de agosto de 1610 El obispo Laurencio Otaduy examina las reliquias. El sepulcro de San Vicente estaba rehecho. En esas relaciones consta ya como patrón de la diócesis junto con san Segundo.2
  7. 21 de junio de 1663 Siendo obispo Francisco de Rojas Borja, se abre el sepulcro y se extrae un húmero para venerarlo en El Barco de Ávila.2
  8. 1662-1680 Se construye la ermita de El Barco en la casa que la tradición tiene por natal, bajo el corregidor Juan Antonio Mangíbar. El retablo, de Miguel y José Ciprés, se termina en 1680.2

En los calendarios

Calendario Fecha Rango
Martirologio Romano1 1 de noviembre Muerte en Ávila en 1155; la memoria se celebra el 12 de agosto
El Barco de Ávila y Ávila2 10 de agosto Fiesta local, sin que conste la causa; González Zymla la relaciona con el fin de la trilla
Martirologio Romano anterior a la reforma3 1 de noviembre No figura en el texto latino de ese día consultado

Culto y devoción

  • La devoción se limita a Ávila y Segovia, a los lugares donde las vidas dicen que vivió y predicó: El Barco de Ávila, Piedrahíta, La Horcajada, Tormellas, Ávila y Santa María de Párraces, y al señorío de Valdecorneja, de los Álvarez de Toledo, duques de Alba desde 1472, que lo tomaron por protector.2
  • El cuerpo está en la iglesia de San Vicente de Ávila, en el brazo sur del crucero. Una losa con la huella de la mula, protegida por una reja, señala el sitio que la leyenda da al enterramiento. La mula, caída muerta, habría sido enterrada en el cubo de la muralla que lleva su nombre.2
  • En Ávila se le pinta como eremita, con hábito negro, libro, cayado y a veces un arado o dos corzas. En Segovia, como canónigo fundador de Párraces, con hábito agustino. El único testimonio medieval de la iconografía que conoce González Zymla es una tabla de fines del siglo XV, en el museo parroquial de El Barco, con la llegada de la mula a San Vicente.2
  • Desde 1940 hay una cofradía del Santísimo Cristo del Caño y de San Pedro del Barco. La fiesta dura cuatro días y el acto principal, el 10 de agosto, es una procesión con una reliquia.2

Más información

Legado:
El cuerpo se venera en San Vicente de Ávila. En El Barco de Ávila la fiesta grande es el 10 de agosto, con una cofradía desde 1940.
Significado:
Santo local de Ávila y Segovia. El culto está documentado desde 1304; la biografía depende de impresos de los siglos XVI y XVII.
Papel:
presbítero eremita

Fuentes

Cada dato de esta ficha remite a una de estas fuentes, consultadas al redactarla.

  1. Martirologio Romano, 1 de noviembre (edición española vigente, en conoZe) Oficial
  2. Herbert González Zymla, San Pedro del Barco de Ávila (estudio iconográfico, Universidad Complutense)
  3. Martyrologium Romanum, 1 de noviembre (texto latino anterior a la reforma) Oficial