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Calendario de Santos

Nació en Arona el 2 de octubre de 1538. Su tío Pío IV lo creó cardenal en 1560 y arzobispo de Milán en 1564. Aplicó el Concilio de Trento con sínodos, seminarios y visitas, y murió en Milán el 3 de noviembre de 1584. Pablo V lo canonizó en 1610.

Nació en Arona (Italia) en 1538. Acabados sus estudios de derecho pasó a cardenal, de allí a Secretario de Estado del Papa y finamente a obispo de Milán, donde se entregó con espero a sus fieles. Su labor supuso una mejora de las costumbres y un incremento de la vida cristiana en su diócesis. Fue uno de los principales promotores del concilio de Trento e intentó poner en práctica todas las importantes reformas allí surgidas. Murió con tan solo 46 años.
Elogio del Martirologio Romano

El Martirologio Romano hace memoria, el 4 de noviembre, de Carlos Borromeo, obispo. Su tío, el papa Pío IV, lo creó cardenal y lo eligió para la sede de Milán. Allí fue pastor atento a la Iglesia de su tiempo: reunió sínodos, erigió seminarios para el clero, visitó varias veces todo el rebaño y dio muchas normas para la salvación de las almas. Murió el día anterior. El elogio litúrgico dice «obispo»; era el arzobispo de Milán.

Familia y estudios

Nació el 2 de octubre de 1538 en el castillo de Arona, a orillas del lago Mayor. Su padre era el conde Gilberto Borromeo y su madre Margarita de Médici, hermana de Juan Ángel de Médici, el cardenal elegido papa en diciembre de 1559 con el nombre de Pío IV. Carlos era el segundo de los hijos varones y el tercero de seis hermanos. La madre murió hacia 1547.

El 13 de octubre de 1545 recibió la tonsura y el 20 de noviembre la abadía comendataria de los santos Graciano y Felino, en Arona. Tenía siete años. Estudió en Milán y, desde noviembre de 1552, derecho civil y canónico en la Universidad de Pavía, con Francisco Alciati, más tarde cardenal. Juan Pablo II, al hablar en esa universidad, citó la vida escrita por Carlos Bascapè: no llevó una vida distinta de la de sus coetáneos y, a la vez, cultivó con diligencia la piedad y la honestidad. El doctorado in utroque iure es de diciembre de 1559; el día que fija el Diccionario Biográfico es el 6, y las insignias se las dio Alciati. De aquellos años de estudiante le quedó el propósito de abrir colegios para quienes no podían mantenerse en la universidad.

El padre murió a comienzos de agosto de 1558 y fue enterrado en Santa María de las Gracias, en Milán. Aunque no era el primogénito, la familia le encargó los negocios de la casa.

Cardenal en Roma

Pío IV lo llamó a Roma a primeros de enero de 1560. Viajó deprisa y no llegó a la coronación, el 6 de enero. El 31 de enero lo creó cardenal diácono, con el título de los santos Vito y Modesto, y el 8 de febrero le dio la administración de la archidiócesis de Milán, que estaba vacante. Tenía veintiún años. El papa lo puso al frente de los asuntos corrientes de la Santa Sede: trataba con los diplomáticos y despachaba cartas, instrucciones y órdenes. Dijo que quería un secretario, no un maestro de palacio. Llamarlo secretario de Estado es usar el nombre de hoy. Con ese encargo se abre, en la práctica, la serie de quienes luego llevaron el título.

En pocos años acumuló legaciones, protectorados de reinos y de órdenes, abadías y una casa de unas ciento cincuenta personas. En el Vaticano fundó la Academia de las Noches Vaticanas. Entre 1562 y 1565 se reunía casi cada tarde, eclesiásticos y laicos, para leer a los clásicos y, poco a poco, a los Padres y la Escritura.

Trento

El concilio estaba suspendido desde 1552. Desde la secretaría, Carlos trabajó para volver a reunirlo, entre las resistencias del emperador, de Felipe II y de Francia, que pedía un concilio nacional. Se reabrió en Trento el 18 de enero de 1562. La correspondencia con los legados fue enorme: varias veces pareció que la asamblea iba a romperse. La última sesión se celebró los días 3 y 4 de diciembre de 1563, con 255 padres. El 26 de enero de 1564 Pío IV confirmó los decretos y nombró una congregación de ocho cardenales para aplicarlos. Carlos trabajó en la reapertura. En la clausura, Michel de Certeau sostiene que la parte decisiva fue del cardenal Morone y que Carlos ejecutaba las instrucciones de Pío IV. La archidiócesis de Milán le atribuye un influjo decisivo también en ese cierre. Tres días antes de ser consagrado obispo escribió que, confirmado el concilio, había que ejecutarlo, no seguir disputando: la cristiandad lo necesitaba.

Sacerdote y arzobispo

El 28 de noviembre de 1562 murió su hermano mayor, el conde Federico. Carlos pasaba a ser la cabeza de la familia. Le pidieron, y el papa se hizo eco de los parientes, que dejara el estado eclesiástico y se casara. A los veinticuatro años renunció a esa guía de la casa. El 17 de julio de 1563 se ordenó de sacerdote. Su confesor era el jesuita Juan Bautista Ribera. Él mismo escribió que celebró la primera misa el día de la Asunción, en el altar de la Confesión de San Pedro, y la segunda en un oratorio de su casa, junto al Gesù, donde había celebrado san Ignacio de Loyola. La archidiócesis recuerda que tomó por modelos a san Cayetano de Thiene, a Ignacio y a san Felipe Neri.

El 7 de diciembre de 1563, fiesta de san Ambrosio, fue consagrado obispo en la capilla Sixtina. Recibió el palio el 23 de marzo de 1564 y el 12 de mayo Pío IV lo preconizó arzobispo de Milán. En junio pasó al título cardenalicio de Santa Práxedes.

Aún no residía. Envió a Nicolás Ormaneto, formado junto al obispo de Verona Juan Mateo Giberti y en la casa del cardenal Pole. Ormaneto llegó a Milán el 1 de julio de 1564. El sínodo diocesano para promulgar los decretos de Trento se abrió el 29 de agosto, con unos mil doscientos sacerdotes. El seminario, confiado a los jesuitas, se abrió el 11 de noviembre de ese año, fiesta de san Martín. Carlos seguía los detalles desde Roma: horario, hábito, predicación, ceremonias.

La entrada en Milán

Salió de Roma el 1 de septiembre de 1565 y entró en Milán el domingo 23. Era el primer arzobispo residente en ochenta años. Al domingo siguiente predicó en la catedral sobre las palabras de querer comer aquella pascua con los suyos. Del 15 de octubre al 3 de noviembre reunió el primer concilio provincial. Dijo que la reforma tenía que empezar por los prelados: ellos debían ir delante. Entre los obispos estaba Nicolás Sfondrati, de Cremona, más tarde Gregorio XIV.

Pío IV murió el 9 de diciembre de 1565. El 7 de enero de 1566 el cónclave eligió al dominico Miguel Ghislieri, obispo de Mondovì, que a petición de Carlos tomó el nombre de Pío V. El nuevo papa quería retenerlo en Roma. Carlos obtuvo permiso para volver al menos durante el verano, pasó por el santuario de Loreto y entró de nuevo en Milán el 5 de abril de 1566. Durante dieciocho años apenas salió de la provincia, salvo para los cónclaves, el jubileo de 1575, los conflictos con el gobernador y las peregrinaciones a Loreto, a los cantones suizos y a la Sábana Santa de Turín.

El gobierno de la diócesis

Empezó por su propia casa: redujo el gasto, repartió bienes y exigió que se guardara, en la letra y en el espíritu, lo que Trento y su concilio provincial pedían a un obispo. Organizó la curia con un vicario general y otros dos, uno para las causas civiles y otro para las criminales, y pagó bien a los oficiales para cortar la venalidad. Visitó la diócesis una y otra vez, a mula o a pie, también los valles suizos de Leventina, Bregno y la Riviera, donde en 1567 encontró un clero descuidado y un pueblo que se le parecía. Multiplicó sínodos diocesanos y concilios provinciales.

La caridad lo llevó a la enseñanza. Fundó las escuelas de la doctrina cristiana para los niños, antecedente de la catequesis parroquial del domingo. Abrió colegios: el que lleva su nombre en Pavía, empezado en 1563, el de los nobles y el de Brera. El 16 de agosto de 1578 comenzó la congregación de sacerdotes seculares bajo el patrocinio de la Virgen y de san Ambrosio, los Oblatos de San Ambrosio, para tener hombres que vivieran en común y pudieran ir adonde él los enviara. La regla se aprobó en 1581. En 1584 eran casi doscientos, y a su lado había también oblatos laicos. En Roma sometió la regla a Felipe Neri, que aconsejó quitar el voto de pobreza. Carlos lo defendió. Fueron a consultarlo con san Félix de Cantalicio, hermano lego capuchino, y este señaló el artículo del voto para que se borrara.

Trató de cerca a san Francisco de Borja, prepósito general de la Compañía, y tuvo durante años por consejero al barnabita san Alejandro Sauli. En julio de 1580, hospedado en casa del arcipreste y no en la del marqués, conoció al hijo mayor de los Gonzaga de Castiglione, Luis, de doce años, y le dio la primera comunión. Es san Luis Gonzaga.

San Francisco de Sales escribió más tarde que el beato Carlos tenía una ciencia bastante mediana y que, con todo, hacía maravillas. En el francés de entonces, «mediana» vale por honesta. También medía la distancia entre aquella predicación sobria, hecha de Escritura, y la suya, llena de citas.

Frente al gobernador español

El Milanesado dependía de Felipe II desde 1556. El gobernador lo nombraba el rey. Carlos se opuso a implantar en Milán la Inquisición a la manera de España. Como jurista rechazaba las denuncias anónimas; como obispo, que el poder civil entrara en lo que era de la fe. En 1566 escribió que el pueblo milanés sospechaba que con aquella bula se buscaba la Inquisición española, no tanto por celo de religión como por interés de Estado.

Los choques de jurisdicción fueron continuos. En 1567 los oficiales del rey amenazaron a los del arzobispo si encarcelaban a más laicos o iban armados. Carlos excomulgó al capitán de justicia y el papa falló a su favor. En el verano de 1569 los canónigos de Santa María de la Scala, amparados en una exención que no había llegado a valer, le cerraron la iglesia cuando iba a visitarla. Dispararon. La cruz que llevaba en la mano quedó dañada. Los absolvió en público el 5 de febrero de 1570, a la puerta de la catedral. En agosto de 1573, con el gobernador Luis de Requesens, pronunció la excomunión contra el gran canciller y, de forma implícita, contra el propio gobernador, que quería limitar el número de hombres armados al servicio del arzobispo. Gregorio XIII le pidió cautela. El sucesor, el marqués de Ayamonte, ordenó en 1579 que el carnaval siguiera el primer domingo de Cuaresma. Carlos fue a Roma. El papa confirmó los decretos del arzobispo.

En la visita de 1583 al valle Mesolcina, en Roveredo, el prepósito apareció como el primero en las hechicerías. Once mujeres acusadas de brujería fueron condenadas a la hoguera y el prepósito, degradado. Quedó constancia de que el arzobispo, conmovido, no cedió.

La peste

En agosto de 1576, mientras se celebraba en la diócesis el jubileo, la peste apareció en Milán. Carlos estaba en Lodi, en el funeral del obispo, y volvió enseguida. Hizo testamento el 9 de septiembre, visitó las casas contagiadas y el hospital de San Gregorio, donde estaban los casos peores, y organizó la asistencia en el lazareto y en los hospitales de emergencia. Vendió el principado napolitano de Oria para socorrer aquella miseria. Fue en procesión descalzo, con una soga al cuello y, en una ocasión, llevando la reliquia del Santo Clavo. Quiso quedarse en medio de su pueblo. El clero secular de la ciudad tardó en seguirlo; al final lo hizo. La peste remitió a lo largo de 1577 y a comienzos de 1578 había desaparecido. Los milaneses habían prometido una iglesia a san Sebastián si los libraba, y cumplieron el voto. Carlos escribió entonces un memorial a sus sufragáneos para que no se olvidara la lección.

Muerte y culto

En septiembre y los primeros días de octubre de 1584 estuvo en Novara, Vercelli y Turín, donde se veneraba la Sábana Santa. El 8 de octubre salió de Turín hacia el Sacro Monte de Varallo para preparar la muerte. El 15 empezó los ejercicios con una confesión general. El 24 de octubre le subió la fiebre. La ocultó al principio, siguió diciendo misa y escribiendo, y el 29 salió aún para dejar encaminado el colegio de Ascona. El día de Todos los Santos dijo misa por última vez. Al día siguiente comulgó y por la tarde llegó a Milán. En la ciudad no se sabía que estuviera enfermo. Recibió el viático con roquete y estola, y enseguida la unción. Las últimas palabras que se le oyeron fueron «Ecce venio», heme aquí que vengo. Murió el 3 de noviembre de 1584. Tenía cuarenta y seis años. El 7 de noviembre cantó las exequias el cardenal Nicolás Sfondrati. Lo enterraron de noche en el lugar que él había elegido.

La devoción fue inmediata y los milaneses guardaron el aniversario como si ya estuviera canonizado. Desde 1601 el cardenal Baronio escribió que ya no hacía falta un réquiem: había que cantar la misa del día. El 1 de noviembre de 1610 Pablo V lo canonizó y fijó la fiesta el 4 de noviembre. En el calendario general es memoria. En la Iglesia de Milán es solemnidad. Benedicto XVI, al cumplirse cuatro siglos, lo propuso como el pastor que empezó la reforma por su propia vida: a los veinticuatro años renunció a regir la familia, al año siguiente aceptó el sacerdocio y el episcopado, y se entregó a la diócesis ambrosiana.

En el arte suele ir con hábitos de cardenal, descalzo, la cruz de arzobispo y una soga al cuello: es el recuerdo de la peste. Del escudo de los Borromeo toma la palabra humilitas, coronada. En Arona, sobre el lago, se levantó una estatua colosal, el Carlone, de unos veintiocho metros.

El nombre

Carlo en italiano y Carolus en latín pasan al castellano como Carlos. El apellido, en la forma antigua Buon Romeo, es la firma de varias cartas de juventud. La casa era rica, antigua y originaria de Padua. Quien se llama Carlos y sigue este santoral celebra el 4 de noviembre.

Milagros

El 26 de octubre de 1569, mientras se cantaba el motete y Carlos oraba de rodillas con su casa, un humillado vestido de seglar le disparó un arcabuz a pocos pasos. Creyó herida mortal, se encomendó a Dios y mandó terminar la oración. La bala no atravesó la ropa. Parte de los perdigones llegó a la piel, y donde golpeó el proyectil le quedó una hinchazón el resto de la vida. El agresor, Farina, del convento de Brera, huyó y fue ahorcado en agosto de 1570 con cuatro cómplices. La orden, a la que Carlos imponía una reforma que una parte rechazaba, fue suprimida por Pío V el 7 de febrero de 1571.

Las vidas que empezaron a difundirse el mismo año de su muerte convirtieron ese escape, y el no haber caído enfermo en la peste de 1576, en señal de protección. No consta aquí un milagro concreto aprobado en el proceso de canonización. Lo que las fuentes cuentan del disparo es el hecho: la bala no pasó de la ropa, y él siguió el rezo.

Investigación

Lo que dicen las fuentes

Vida documentada

Hay correspondencia, actas conciliares y diocesanas, y biografías de quienes lo trataron, entre ellas la de Carlos Bascapè. Las vidas publicadas desde el año de su muerte convierten ya esa historia en el modelo del obispo tridentino.

Cronología

  1. 2 de octubre de 1538 Nace en el castillo de Arona, a orillas del lago Mayor, hijo del conde Gilberto Borromeo y de Margarita de Médici, hermana del futuro Pío IV.2,3,4
  2. 13 de octubre de 1545 Recibe la tonsura. El 20 de noviembre se le da la abadía comendataria de los santos Graciano y Felino, en Arona. Tiene siete años.2
  3. noviembre de 1552 Empieza en la Universidad de Pavía los estudios de derecho canónico y civil, con Francisco Alciati.2,6
  4. comienzos de agosto de 1558 Muere su padre. Lo entierran en Santa María de las Gracias, en Milán. La familia le encarga los negocios de la casa aunque no es el primogénito.3
  5. 6 de diciembre de 1559 Se doctora in utroque iure en Pavía. Las insignias se las impone Alciati, luego cardenal.2,6
  6. 31 de enero de 1560 Pío IV, elegido papa en diciembre de 1559, lo crea cardenal diácono. El 8 de febrero le da la administración perpetua de la archidiócesis de Milán y lo pone al frente de los asuntos corrientes de la Santa Sede.2,3,4
  7. 18 de enero de 1562 El Concilio de Trento, suspendido desde 1552, vuelve a reunirse. La última sesión es el 3 y el 4 de diciembre de 1563. Pío IV confirma los decretos el 26 de enero de 1564.3,4
  8. 28 de noviembre de 1562 Muere su hermano mayor, Federico. Carlos queda como cabeza de la familia y rechaza dejar el estado eclesiástico para casarse.3,5
  9. 17 de julio de 1563 Se ordena de sacerdote. El 7 de diciembre, fiesta de san Ambrosio, es consagrado obispo.2,3
  10. 12 de mayo de 1564 Pío IV lo preconiza arzobispo de Milán. El seminario diocesano, confiado a los jesuitas, se abre el 11 de noviembre.2,3
  11. 23 de septiembre de 1565 Entra en Milán. Es el primer arzobispo que reside en la sede desde hace ochenta años. Del 15 de octubre al 3 de noviembre reúne el primer concilio provincial.3
  12. 9 de diciembre de 1565 Muere Pío IV. El 7 de enero de 1566 es elegido Miguel Ghislieri, que a petición de Carlos toma el nombre de Pío V. Carlos vuelve a Milán el 5 de abril, después de pasar por Loreto.2,3
  13. 26 de octubre de 1569 Un humillado, Farina, le dispara un arcabuz mientras ora con su casa. La bala no le atraviesa la ropa. Farina es ahorcado en agosto de 1570. Pío V suprime la orden el 7 de febrero de 1571.2,3
  14. agosto de 1576 La peste entra en Milán. Carlos permanece en la ciudad, visita a los enfermos, vende el principado de Oria para el socorro y va en procesión descalzo, con una soga al cuello.3,4,5
  15. 16 de agosto de 1578 Empieza la congregación de los Oblatos de San Ambrosio, sacerdotes seculares al servicio del obispo. Se aprueba en 1581 y en 1584 cuenta con casi doscientos miembros.2,3
  16. 3 de noviembre de 1584 Muere en Milán, a los cuarenta y seis años, después de unos ejercicios en el Sacro Monte de Varallo y de una fiebre que le sobrevino el 24 de octubre. Las últimas palabras que se le oyen son «Ecce venio».1,3,4
  17. 1 de noviembre de 1610 Pablo V lo canoniza y fija la fiesta el 4 de noviembre, el día siguiente al de la muerte.3,4,5

En los calendarios

Calendario Fecha Rango
Martirologio Romano1 4 de noviembre Memoria. El elogio dice que murió el día anterior. Lo llama obispo, creado cardenal por su tío Pío IV y elegido para Milán.
Calendario romano general1 4 de noviembre Memoria obligatoria
Iglesia de Milán4 4 de noviembre Solemnidad

Culto y devoción

  • La devoción empezó enseguida. Desde 1601 el cardenal Baronio escribió que en el aniversario ya no hacía falta una misa de réquiem.3
  • En Milán se lo representa descalzo, con la cruz y una soga al cuello, por la procesión de la peste. El lema que usa del escudo familiar es humilitas.3
  • En Arona se le dedicó una estatua colosal, el Carlone, de unos veintiocho metros.2
  • Benedicto XVI, el 1 de noviembre de 2010, escribió al arzobispo de Milán con motivo del cuarto centenario de la canonización y lo propuso como pastor que empezó la reforma por su propia vida.5

El nombre

Carlos es la forma castellana de Carlo. Buon Romeo es la forma antigua del apellido, la que usó al firmar varias cartas de joven. La familia era originaria de Padua.2

  • Carlo Borromeo (italiano)
  • Carolus Borromeus (latín)
  • Buon Romeo (firma de juventud)

Más información

Legado:
Modelo del obispo que aplica Trento. El calendario general lo recuerda con memoria el 4 de noviembre; Milán, con solemnidad.
Significado:
Residió en una sede que llevaba décadas sin arzobispo presente y convirtió los decretos de Trento en sínodos, seminario, visitas y gobierno cotidiano de la diócesis.
Papel:
cardenal y arzobispo de Milán

Fuentes

Cada dato de esta ficha remite a una de estas fuentes, consultadas al redactarla.

  1. Martirologio Romano, 4 de noviembre, en el santo del día de la Conferencia Episcopal Italiana Oficial
  2. Dizionario Biografico degli Italiani: Carlo Borromeo, santo, por Michel de Certeau (1977)
  3. Catholic Encyclopedia: St. Charles Borromeo
  4. Arcidiocesi di Milano: San Carlo Borromeo, vescovo Oficial
  5. Benedicto XVI, mensaje al arzobispo de Milán en el IV centenario de la canonización (1 de noviembre de 2010) Oficial
  6. Juan Pablo II, discurso en la Universidad de Pavía (3 de noviembre de 1984) Oficial
  7. Wikipedia en italiano: Carlo Borromeo

Santos relacionados

Figuras que las fuentes citan junto a San Carlos Borromeo.