San Emerico de Hungría es recordado como un príncipe piadoso y virtuoso del siglo XI. Nacido en Panonia, en lo que hoy es Hungría, era hijo de San Esteban de Hungría, el primer rey de los húngaros. Emerico es conocido por su vida ejemplar y su inesperada muerte el 4 de noviembre de 1031. Su festividad se celebra anualmente en esta fecha.
La vida de San Emerico estuvo marcada por su devoción religiosa y su compromiso con los valores cristianos, los cuales fueron inculcados por su padre. A pesar de su corta vida, fue un modelo de virtud y santidad.