San Pablo de Constantinopla, un destacado obispo del siglo IV, es recordado por su inquebrantable defensa de la fe católica durante las controversias arrianas. Nacido en Constantinopla, ahora Estambul, se enfrentó a múltiples exilios debido a su oposición a los arrianos.
Persecución y Martirio
Desterrado varias veces por los arrianos, Pablo siempre regresaba para liderar su diócesis. Finalmente, el emperador Constancio lo exilió a Cucuso, donde fue estrangulado, convirtiéndose en mártir.
Legado
Su firmeza y coraje ante la adversidad lo han convertido en un símbolo de fe y resistencia. Es celebrado el 6 de noviembre por la Iglesia Católica.
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